Bajo un horizonte de luces que caían sobre mi sombra, corro sobre unos árboles grises, salto unas rocas, caminando, buscando una inspiración, que me deje llenar cartas vacías, poemas abortados, como túneles sin final.
Busco canciones inconclusas, llena de sueños olvidados en el baúl del fondo de la melancolía, unas ardientes voces resuenan en mis oídos, dictándome, robando frases de tu frente, mis ojos me delatan, mis pensamientos se comprimen y no puedo salir de este fondo.
Abro puertas, entra el viento soplando fuerte, haciendo añicos al tiempo y llevando como abanderada a mi soledad, es el dolor que juega como musa para llenarme de versos, mis sentidos se silencian, tu ausencia se muere, mis recuerdos agonizan en un cajón, tratare de romper con este destino sin consuelo.
Me instale, en este sitio, sin razón, respirando este aire viciado de temor, levanto esa alfombra, sigo huérfano de palabras, bajo los brazos y el destino se ríe de mi, toco el suelo mas fondo, de este infierno azul, el daño se equivoca y rasguña una herida ajena, temporal sin fin para una noche en vela, y como un tren voy hacia el cielo de paisajes verdes de vida

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